¡Qué tensión! Ver cómo la protagonista en vestido chino tradicional dorado se defiende del acosador es increíble. La llegada del guardaespaldas en Mi guardaespaldas es el gran jefe cambia todo el ritmo. La escena de lucha es brutal pero satisfactoria, y ese final con la mujer grabando desde lejos añade un giro misterioso. La actuación y la dirección son de primer nivel, te mantienen pegado a la pantalla sin parpadear.