Ana despertó en una novela y supo que solo le quedaban tres meses de vida. Cansada, decidió vivir sin reglas y quien la molestaba lo pagaba caro. Solo quería disfrutar sus últimos días. Pero Leo, el emperador que la despreciaba, comenzó a mimarla sin medida. Ana ignoraba que él obedecía un sistema por recompensas, pero con el tiempo, dejó de seguir órdenes y solo quiso darle todo.