¡Qué tensión en esta escena de Después de renacer, destrocé al canalla! La protagonista con el traje beige mantiene una calma escalofriante mientras la otra mujer intenta humillarla con el vino. Se nota que hay una historia de venganza muy bien construida detrás de esas miradas. La actuación de la madre, con esos gestos de desaprobación, añade mucho dramatismo. Es fascinante ver cómo el poder cambia de manos en una simple cena familiar.