¡Qué tensión en esa sala de juntas! La entrada de la protagonista con su asistente fue épica, silenciando a todos con solo su presencia. Me encanta cómo en Después de renacer, destrocé al canalla ella demuestra que el poder real no grita, sino que observa y actúa. Los villanos intentaron intimidarla, pero su calma fue su mejor arma. Ese momento en que se sienta y toma el control es puro cine. ¡No puedo esperar a ver cómo los destruye uno por uno!