Ana solo había querido un matrimonio tranquilo. Se casó con Patton, un hombre amable, y lo dio todo por su hogar, pero el amor se apagó. Sola e ignorada, conoció a Edward, primo de Patton. Al dejar atrás su máscara de esposa obediente, despertó en él un deseo prohibido y terminó amando al hombre que jamás debió desear.