¡Qué tensión se respira en el hospital! Dos chicas llegan con una pancarta de agradecimiento, pero la confusión es total cuando aparece el doctor joven y guapo. La expresión de sorpresa de todos es impagable, especialmente la de la chica con la camisa a rayas. Parece que en Al volante, sin permiso los malentendidos son el motor de la trama. La química entre los personajes y ese final en la cafetería dejan con ganas de más. ¡Un drama médico con mucho corazón y giros inesperados!