Al otro lado del deseo
Cuando Gael volvió al país y entró a un bar por primera vez, vio a Mara vendiendo tragos y la deseó al instante. Por una deuda, ella cayó en la trampa de Héctor y fue obligada a ser su amante. Pero no solo el padre la acorraló, también el hijo. En manos de Gael no pudo escapar… y al cruzar esa línea, su destino quedó sellado.
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El teléfono que cambia todo
Cuando el chico con camisa geométrica toma el móvil de Li Na, el aire se congela. No es el gesto lo que duele, es la lentitud con que lo hace. En Al otro lado del deseo, los objetos son testigos mudos: ese iPhone es un arma, un salvavidas, una confesión pendiente. 📱✨
La chica del vestido plisado vs el mundo
Falda gris, chaleco blanco, diadema suave… y sin embargo, Li Na carga con el peso de tres secretos. Su atuendo parece escolar, pero su postura ya es de adulta atrapada. En Al otro lado del deseo, la vestimenta es ironía pura: cuanto más dulce viste, más peligroso es el juego. 💫
¿Quién realmente controla la escena?
El hombre con corbata floreada extiende los brazos como si bendijera… o acusara. Pero la verdadera dirección está en los ojos de la mujer del sofá, cruzados, fríos, observando. En Al otro lado del deseo, el poder no grita: se sienta, se cruza de brazos y espera a que alguien cometa un error. 👁️
El momento en que el tiempo se detiene
Li Na baja la mirada, respira, y en ese segundo —solo un segundo— toda la historia cuelga de su pulgar sobre el botón verde. Nadie habla. El ambiente respira expectativa. Así es Al otro lado del deseo: no necesitas acción, solo un instante cargado de elección. ⏳❤️
El miedo en los ojos de Li Na
Li Na entra como una brisa inocente, pero sus pupilas delatan cada mentira que escucha. Esa mirada entre el pánico y la comprensión… ¡es el alma de Al otro lado del deseo! 🌫️ La tensión no viene de gritos, sino de lo que calla su boca mientras el hombre mayor la guía como a un pájaro en jaula.