El puesto bajo el toldo mojado, las bolsas de plástico, los rostros ansiosos… ¡y ese hombre en traje observando desde la sombra! 🍒 La tensión sube como el precio de las frutas. *La verdadera y falsa presidenta* no necesita efectos especiales: basta una cesta roja, un megáfono y una mirada de sospecha para que el corazón lata fuerte. ¡Bravo por lo cotidiano épico!