La escena bajo el techo de madera en *La verdadera y falsa presidenta* es pura poesía visual: el anciano con el micrófono observa, mientras el joven con chaqueta verde intenta calmar al hombre con la toalla. La mujer de rojo intenso sonríe… ¿complicidad o trampa? El silencio aquí grita más que las palabras. 🔍