¡Qué momento! El señor Rivas, acostumbrado a mandar, se queda boquiabierto ante la sonrisa de la mujer en vestido floral 🌸. La escena bajo la carpa, con el coche acercándose en la lluvia, es pura cinematografía callejera. En *La verdadera y falsa presidenta*, hasta el mahjong es un arma de poder… y seducción.