La escena bajo el toldo de madera en *La verdadera y falsa presidenta* es genial: arrozales al fondo, voces bajas, micrófonos dorados como símbolos de poder. Ella habla con calma, pero sus ojos brillan con fuego. Él toma el micrófono y titubea… ¿Es inocencia o estrategia? El pueblo observa. Nadie está a salvo aquí. 🌾🔍