La chica en camisa rayada no necesita lentejuelas para brillar; su mirada dice más que mil discursos. Mientras la otra, con falda plateada, se aferra al poder simbólico, La verdadera y falsa presidenta nos recuerda: la autoridad no se viste, se construye 🎭. ¡Qué escena tan cargada de silencios habladores!