Mateo Rivas había alcanzado un poder invencible, pero Maestro Valcázar le hizo creer que solo era un mortal y lo mandó a bajar de la montaña. Luego salvó por azar a Valeria Montiel, y juntos enfrentaron peligros sin tregua. Entre pruebas y heridas, Mateo entendió que ese camino no solo exigía poder, sino también templar el alma y proteger al mundo.