Aria fue reclamada por sus padres biológicos solo para ser usada como su banco de sangre. Rescatada por su madre adoptiva, la temible "Reina Sangrienta" Isabela, el violento encuentro despertó su linaje de dragón. Unidas por la sangre y la furia, juraron consumir en llamas a cada uno de sus enemigos. Nadie podría escapar de su venganza.