Emma parecía la niña buena perfecta y Zane era el galán indiscutible de la escuela. Cuando sus padres se casaron, pasaron de enemigos jurados a hermanastros a la fuerza. Entre insultos, la tensión se volvió deseo prohibido. Atrapada en la rivalidad de los Cuatro Grandes, cada malentendido los acercó más. ¿Hasta dónde los llevó su obsesión secreta?