El mundo del fútbol despreció a Miguel Navarro, pero un genio renació entre las cenizas de Lumaria. A sus dieciséis años, poseyó la técnica de los dioses y desafió a quienes lo humillaron. Cada gol suyo castigó la arrogancia de sus rivales. ¿Logró este joven prodigio llevar a su nación hasta la cima de la gloria eterna?