Ver a Javier Castro salir de la prisión y ser recibido con tanto respeto por Samuel Herrera fue impactante, pero la verdadera emoción está en su vida familiar. La escena donde su esposa María López le muestra a su bebé mientras él llora rompió mi corazón. Ahora, verlo trabajando duro en la noche mientras su hija Noelia Castro estudia demuestra un amor paternal inmenso. En Mi papá es un jefe mafioso, la transformación de un jefe temido a un padre dedicado es simplemente magistral y llena de humanidad.