El chico de orejas largas se seca lágrimas con elegancia trágica. No es debilidad: es dolor noble. En una cama roja, la duquesa duerme como si fuera un sueño de poder. Mi Duquesa, venga a domarnos… y hasta sus sirvientes lloran por su gloria 😢
Las calles vacías, los arcos iluminados al atardecer… todo está diseñado para que Lysandra parezca diosa. Hasta el polvo flota como incienso ante su paso. Mi Duquesa, venga a domarnos —y el mundo entero se inclina sin decir palabra 🏰
La princesa herida sonríe, pero sus ojos brillan con fuego oculto. La duquesa reina, sí… pero esa sonrisa sugiere que el juego apenas comienza. Mi Duquesa, venga a domarnos… o quizás, tú ya estés siendo domada sin saberlo 👑
¡Qué contraste! La duquesa en negro y oro, rodeada de caballeros de acero, mientras la joven con cabello morado sonríe con vendas manchadas. Esa sonrisa no es inocencia: es promesa de venganza. Mi Duquesa, venga a domarnos… y ya nos tiene atrapados 💫
Lysandra no habla, pero sus ojos violetas gritan traición. Cuando levanta la mano de la princesa herida, no es compasión: es posesión. Mi Duquesa, venga a domarnos… y ella ya lo está haciendo, con cada gesto calculado 🌹