¡Ojo! El verdadero monstruo no es el cerbero con runas azules, sino la mirada del hombre de cabello blanco al fondo, observando sin moverse. Mi Duquesa, venga a domarnos… pero nadie le pregunta si *quiere* ser domada. 🐺🔥
Tras el caos, ella sonríe. No por victoria, sino por *él*. Ese gesto suave al tocarle la mejilla… ¡es más letal que cualquier hechizo! Mi Duquesa, venga a domarnos —pero ya está domada por alguien que lleva cuernos y cadenas. 💘
Mientras los caballeros corren como conejos, ella se queda, con los ojos brillantes y las manos temblando de poder. ¿Miedo? No. Es *determinación*. Mi Duquesa, venga a domarnos… y luego, con una cadena de luz, encadena al infierno mismo. ⚔️✨
Detrás de ella, entre velas y pergaminos, hay un libro abierto: 'Cómo amar a quien te destruirá'. Ella lo leyó. Él lo escribió. Mi Duquesa, venga a domarnos… pero ya firmó el pacto con un beso en la frente y un cuchillo en la espalda. 📜🖤
Cuando la Duquesa levanta su mano bajo el cielo sangriento, no es magia lo que brilla… es desesperación. Mi Duquesa, venga a domarnos —y aun así, el rojo de su vestido se mezcla con el polvo de la guerra. ¿Quién gobierna aquí? ¿Ella… o él?