La tensión entre estas dos es palpable y el chisme sobre Bella y Elizabeth es oro puro. Me encanta cómo planean su caída con tanta elegancia y malicia. Verlas conspirar mientras beben vino es el mejor entretenimiento, superando incluso a los giros de Gemelos inesperados, amor prohibido. ¡Qué final tan satisfactorio imaginan para su enemiga!