La escena donde el doctor corre por el pasillo mientras recuerda el pasado es desgarradora. En Conciencia despierta, la dualidad entre su éxito profesional y su dolor personal se siente muy real. La actuación transmite una urgencia que te atrapa desde el primer segundo.
Ver a Ignacio Fuentes rodeado de lujos y escoltas, pero con esa mirada vacía al hablar con Mónica, rompe el corazón. Conciencia despierta sabe mostrar que el dinero no cura las heridas del alma. La atmósfera nocturna añade un toque de misterio increíble.
Pensé que era solo una historia de médicos, pero Conciencia despierta me sorprendió con ese recuerdo de hace seis años. La transición entre el presente caótico y el pasado elegante está muy bien lograda. Me tiene enganchada esperando el siguiente episodio.
Hay algo en la forma en que Mónica Quintero mira desde el coche que dice más que mil palabras. En Conciencia despierta, su personaje parece guardar secretos importantes. La química silenciosa entre ella y el protagonista es eléctrica.
La secuencia inicial del doctor corriendo establece un ritmo frenético que no decae. Conciencia despierta usa muy bien el contraste entre la acción rápida y los momentos lentos de reflexión. Es imposible no sentir la ansiedad del personaje.