La tensión entre el joven rebelde y el hombre de traje es palpable desde el primer segundo. Cuando la escena cambia al pasillo del hospital, la energía se dispara con gritos y empujones. Me encanta cómo Cambio brusco maneja estos momentos de conflicto sin perder el ritmo. El doctor parece estar al borde del colapso mientras intentan calmar la situación. ¡Qué final tan intenso!