La tensión entre los personajes es palpable desde el primer segundo. La anciana con su vestimenta mística y el joven semidesnudo crean una atmósfera cargada de secretos. El momento en que el anillo brilla es clave, como si activara un destino oculto. En Alpha, ella no era la elegida, pero su mirada lo dice todo: hay amor, dolor y una verdad por descubrir. La escena del beso al final deja claro que nada será igual.