La tensión en *La verdadera y falsa presidenta* no proviene de gritos, sino de miradas cruzadas y papeles arrugados. La joven con camisa rayada cruza los brazos como si fueran un escudo; la otra, con labios rojos, ríe con los ojos fríos. ¿Verdad o mentira? Aquí, hasta el viento parece tomar partido 🌬️.