El hombre con las cuentas de madera habla con fuerza, pero la mujer con los brazos cruzados controla el ritmo. Esa sonrisa irónica al final… ¡todo un discurso sin palabras! 🎭 El humo, la luz tenue y el ambiente industrial: cada detalle grita «no confíes». ¡Qué placer ver una escena tan cargada de doble sentido!