Mientras él gesticula con furia, ellas —vestidas de negro y rosa— lo estudian como si fuera un insecto bajo la lupa. En *La verdadera y falsa presidenta*, el verdadero poder no reside en el traje, sino en quién decide *no* reaccionar. Esa sonrisa fría de la mujer de verde… ¡mata más que una excavadora! 💅