Mientras las mujeres juegan al mahjong en *La verdadera y falsa presidenta*, cada ficha cae como una confesión reprimida. La que lleva camisa estampada frunce el ceño; la de cuadros ríe demasiado. Detrás, la joven en rosa parece atrapada entre dos mundos. ¡Qué arte del silencio! 🀄👀