¡Qué golpe! La transición de la cama acogedora a la despertada brusca, con esa expresión de pánico… ¡genial! *La verdadera y falsa presidenta* juega con el contraste entre intimidad y caos exterior. El hombre con la cesta no es un extra: es el mundo entrando sin permiso. Y ella, corriendo con los ojos aún húmedos del sueño… 💔 Un corto que respira como novela.