La escena al aire libre de *La verdadera y falsa presidenta* es genial: sillas de plástico, botellas de Coca-Cola, una mesa con restos de comida… y ahí, en medio, una crisis familiar. La mujer en gris observa cruzada de brazos, fría como un juez. Mientras Li Na llora y la abuela la abraza, el hombre en negro parece atrapado entre dos mundos. ¡Qué buena dirección de actores! 🎭✨