Luna, se casó con Mateo. Creyó vivir un cuento de hadas, pero solo fue un recipiente para revivir a otra mujer. Al borde de la muerte, despertó como la legítima diosa celestial, hija del Rey Celestial. Él la reconoció. Mateo murió maldiciéndola. Sus hijos heredaron un poder divino y demoníaco supremo. Luna se convirtió en la soberana de los seis reinos y todos los malvados fueron castigados.