En un mundo que prohibía a las mujeres ser caballeras, Celeste arriesgó todo para salvar a su familia de la ruina. Con la espada de su tía y una voluntad de acero, ocultó su identidad para competir en la arena. Derrotó a cada rival y hasta a un dragón, forjando su leyenda ante miles de personas. Su victoria probó una verdad. El mundo puede rechazar a una mujer, pero la caballería, jamás.