La Casa de Fideos Felicidad casi quebró por la generosidad de su dueño, Fernando Morales. Su hijo, Adrián Morales, regresó para salvarlo, pero al prohibir que comieran gratis, enfureció a vecinos y parientes. Su tía, Carmen, lideró una campaña de desprestigio para arruinarlo. Adrián tenía pruebas para exponerla, pero, ¿se atrevería a usarlas contra su propia familia?