El exalcalde Javier Morales sacrificó su pierna y a su hijo por la Aldea del Dragón Amarillo, pero solo recibió desprecio. Un milagro del Dios Dragón lo salvó de una inundación y sanó su pierna. Lejos de agradecer, los aldeanos le robaron todo y mataron su único sustento. Destrozado, Javier huyó a las montañas con su nieto antes del colapso de la presa. ¿Lograrán escapar del desastre?