Valeria despertó dentro de una novela convertida en una heredera multimillonaria. Esa noche se llevó a casa al gigoló Adrián, pero él no solo era guapo: la ayudó en los negocios y la salvó una y otra vez. Cuando su familia quiso imponerle un matrimonio, Adrián apareció para pedir su mano y ella descubrió que aquel gigoló era el hombre más rico del mundo.