Un joven emprendedor llevó a su pueblo al éxito con la venta de productos agrícolas. Todos se volvieron ricos y le sonreían. Pero cuando un rumor sobre la quiebra de la empresa se extendió, los mismos que lo alababan lo rodearon para exigir su dinero. Su propio primo lideró la acusación. Antes de que el árbol cayera, los monos ya se habían ido. Y él, al verlos, solo sonrió con amargura.