Valeria Salazar se convirtió en la villana de una novela y, por error, tragó un sortilegio que transfería todo su dolor a Mateo Castillo. Él, un demonio que quería matarla, se vio obligado a protegerla porque su vida dependía de la de ella. Poco a poco, ella lo salvó de su oscuridad, y él pasó de querer asesinarla a defenderla como su única razón de existir.