Adrián Montenegro fue traicionado por su esposa Carmen Salazar y murió. Renació y volvió a ver cómo Carmen y su familia abusaban de su poder. Los observó en silencio, sin ayudarlos. Cuando Carmen enfrentó una deuda enorme y le pidió ayuda, él la rechazó. Carmen aún creía que Adrián la amaba. Pero él ya sentía asco por ella. Esperó el momento justo y, cuando los Salazar despertaron de su ilusión, ya era demasiado tarde.