Rodrigo Salazar descubrió la traición de su hermano y su esposa, crió a su hijo Luis en secreto y nombró heredero al bastardo. En la abdicación los traidores atacaron, pero Luis, Señor del Pabellón, lo ayudó a derrotarlos. Rodrigo viajó incógnito, halló una mina ilegal y Luis lo rescató. Abdicó en Luis y siguió su lucha.