Valeria Ríos salvó al príncipe dragón y ganó su mano, pero su hermana le robó el destino y la condenó al sacrificio. Renació. En el día del sacrificio, su hermana ocupó su lugar, pero Valeria saltó al mar. Desde las profundidades, el dragón rugió. Ella no era la novia falsa. Era la verdadera reina del mar. Su hermana había tomado el anillo, pero no el corazón del dragón.