El gran maestro culinario de talla nacional Héctor Castillo crió a Diego Vargas como a un hijo, solo para ser traicionado y humillado por él y su familia. La quema de su recetario lo dejó totalmente desolado. Rescatado por su fiel discípula, la señorita Valeria Salazar, Héctor regresó para competir contra Diego y recuperar su honor. El maestro ha vuelto y, esta vez, no habrá piedad.