Gaspar López, estrella del fútbol, fue traicionado y acusado de amaño. Le rompieron la pierna y desapareció. Su hijo Lince, repartidor y futbolista callejero, descubrió la verdad y juró limpiar su nombre. Tras desafiar a los Salazar y al fútbol clandestino, llegó a la Selección Nacional y marcó en el Mundial el gol de la venganza.