Elena, la mejor asesina, fingió debilidad durante tres años, pero sus padres la vendieron a la Fortaleza del Dragón Negro. Allí salvó a León de una emboscada y su destino quedó unido al suyo. Estando embarazada, volvió a matar para proteger a su hija y, cuando cayó la ciudad, salió a luchar por su esposo. De asesina a esposa del mariscal, halló paz y amor.