Luna Ríos, huérfana criada por su abuelo, cedió su lugar en la universidad a su novio Diego Castillo. Mientras limpiaba la universidad y cuidaba a su abuelo, Diego la humilló y la llamó la señora de la limpieza. Desesperada, le pidió matrimonio a un mensajero, que en realidad era Luis Vega, el presidente del Grupo Vega. Se casaron en secreto. Cuando su abuelo fue atacado y Diego se negó a ayudarla, Luis siempre la protegió. Al final, el amor y la justicia prevalecieron.