Leo Salazar, un soldado de fuerzas especiales, renació como un sirviente de tercera clase. Ocultó sus habilidades y trabajó en la tintorería de los Montes. Con sus conocimientos modernos, creó tintes de primera calidad que salvaron a la familia y lo convirtieron en el favorito de la casa. Se ganó el afecto de varias mujeres: Sofía, la hija mayor; Ana, la criada; y Rosa, la sirvienta de élite. Derrotó a los clanes rivales, fue a la capital, aprobó el examen imperial y fundó un cuerpo de guardia.