Rodrigo Salazar fue adoptado por Cristian Vega y Carmen Montes, quienes lo criaron durante dieciocho años. Para su futuro, lo devolvieron a su madre biológica, Valeria Salazar. Pero Rodrigo los traicionó. Carmen cayó enferma de tristeza y murió al ser humillada y golpeada por Rodrigo. Cuando Rodrigo intentó matar a Cristian, Carmen despertó su poder divino. No era una mujer común. Era la Emperatriz del Cielo.