Adrián, bastardo humillado, ocultó su poder divino con grilletes de carga. Fingió debilidad en las pruebas de la Orden de la Nube Azur y derrotó a su rival en el combate. Su abuelo, líder de la Secta del Firmamento, secuestró a su madre. Adrián entrenó en el Estanque Celeste, despertó su Cuerpo del Dios Marcial y venció al poderoso Leandro Salvatierra. Así salvó a su madre, se reconcilió con su padre y cambió su destino.