Javier López e Isabel García se amaban, pero la familia de él nunca aceptó la relación. Un accidente lo cambió todo. Para salvar a Javier y a su madre, Isabel aceptó dinero y se fue, dejando que él creyera que lo abandonó. Cinco años después, Isabel criaba sola a sus hijos, Mateo y Sofía, y llevaba una vida tranquila. Nunca imaginó que volvería a encontrar al hombre que siempre extrañó.