A sus 65 años, tras dedicar 25 a construir el imperio de telerrealidad más grande de L.A., sus tres hijas famosas la desecharon. No conformes, robaron su colección privada y falsificaron informes médicos para apoderarse de su fortuna. Creyeron haberla destruido, pero subestimaron a su propia madre. Ahora el verdadero show estaba por comenzar, y ella controlaba el guion. ¿Estaban preparadas para la verdad?