Carmen Soto entró en la familia Salazar como una concubina para vengar la masacre de su clan, los Vega. La Gran Señorita Valeria Salazar la usó como su peón contra el heredero Alejandro Salazar. Carmen y Valeria se odiaban al principio, pero pronto descubrieron que la familia Salazar escondía crímenes: tráfico de reliquias y asesinatos. Juntas, desafiaron la corrupción de la familia. En medio del fuego, Carmen encontró su verdadera fuerza y Valeria su libertad. Y al final, ambas se liberaron.