La tensión es insoportable desde el primer segundo. Ver al protagonista con esa bomba atada a la cintura mientras intentan desactivarla con unas pinzas me tuvo al borde del asiento. La actuación del villano es tan odiosa que dan ganas de entrar en la pantalla. En Venganza y pasión: el padre invencible no hay ni un segundo de aburrimiento, cada corte de cámara aumenta la adrenalina. El final con la explosión fue impactante y deja con ganas de más inmediatamente.